Fabula: El León y el Ratón

En un bosque vivía un ratón bastante desconfiado que temía tanto al zorro, al lobo y hasta a sí mismo que si el viento soplaba y una rama se rompía rápidamente buscaba un agujero para esconderse.

Debido a esto todos los otros animales se burlaban de él.

— ¡Mira lo asustado que está incluso le temes al viento! – está tan asustado decían una y otra vez los animales.

Un día el ratón se hizo de valor y fue a ver al rey de la jungla, el león acababa de terminar su almuerzo, él estaba tomando una siesta frente a una cueva. Todos los amigos del ratón estaban curiosos sobre lo que él había planeado.

El ratón comenzó a trepar por la cola del león, él se puso de pie sobre el lomo del león y con una mirada muy orgullosa en su rostro posó para sus amigos, aunque estaba muy asustado estaba haciendo todo lo posible para no aparentarlo. Justo en ese momento el león se despertó y mientras sacudía su pelaje el ratón se cayó.

El ratón y el león se encontraron cara a cara. Todos los otros animales estaban muy preocupados

— ¡O no el león tragará al ratón!, dijeron los animales que observaban

— Qué bien controla sus nervios, qué valor, que coraje tiene ese ratón, susurraban todos.

Sin embargo, el león pregunto: ¿qué estás haciendo en mi espalda?

— Rey de la de la jungla por favor no me comas, soy el más asustado y el más vulnerable de todos pasó mi vida temblando de miedo e incluso si una hoja cae de un árbol tengo miedo estoy harto de esto quiero deshacerme de este miedo, dijo el pequeño ratón.

— Eres el rey de esta jungla. Con un solo rugido, todos los animales te temen. ¿Considerarías tomarme bajo tu custodia? —agregó el ratón.

El león escucho al ratón en silencio. El ratón se preguntaba cuál sería su respuesta.

El león se rio a carcajadas y luego dijo; ¿por qué debería ayudarte, dame una buena razón de por qué no debería comerte?

— Tu ayuda será devuelta lo prometo, tal vez algún día te ayude.

Tan pronto como el ratón había terminado lo que tenía que decir, el león rió nuevamente.

—¿Cómo podría un ratón tan pequeño como tú ayudarme?

Pero, al ver que el pequeño ratón temblaba frente a él, el león decidió no comérselo.

—Gracias a Dios, estoy satisfecho. Ahora, ¡sal de mi vista!

El ratón corrió y escapó de allí. Al observar todo lo que sucedía desde lejos, los amigos del ratón quedaron realmente sorprendidos.

Pasó un tiempo y el león sintió hambre mientras paseaba por el bosque, pero no vio la trampa que habían colocado unos cazadores y cayó en una gran red que quedó suspendida en el aire. Trató de liberarse, pero no pudo hacerlo. Era el rey del bosque, por lo que gritar pidiendo ayuda lo humillaría y, además, los cazadores lo escucharían y vendrían a buscarlo rápidamente. Sin otra opción, comenzó a esperar.

Mientras tanto, los demás animales del bosque observaban al león desde la distancia, pero ninguno se atrevía a acercarse a él. En ese momento pasó el ratoncito, vio al león atrapado y decidió ayudarlo. Corrió hasta donde estaba, trepó por la red y comenzó a roer las cuerdas con sus afilados dientes.

En ese momento, el conejito llegó corriendo junto a ellos.

—¡Hey, amigo, date prisa! ¡Los cazadores están llegando!

Los demás animales que estaban reunidos alrededor comenzaron a correr al escuchar la palabra «cazadores», pero el ratón siguió royendo las cuerdas con persistencia. Finalmente, la red se rompió, el león cayó al suelo y pudo escapar.

—¡Vamos! Salta sobre mi espalda. ¡Salgamos de aquí!

El ratón saltó sobre la espalda del león y ambos escaparon de allí. Exhausto, el león llegó hasta la entrada de su cueva, se recostó para descansar y el ratón bajó de su espalda.

—Cuando me dijiste que algún día podrías ayudarme, te subestimé. Pensé que eras un pequeño ratón sin utilidad alguna, pero tú me salvaste la vida. Gracias —dijo el león.

—Es un placer, mi rey —respondió el ratón.

—Ya no debes tener miedo. De hecho, no necesitas temer nada, porque eres un ratón muy valiente. Si yo soy el rey de la jungla, de ahora en adelante tú serás mi valiente secuaz —concluyó el león.

El león y el ratón comenzaron a reír. Todos los animales que observaban desde lejos lo que había sucedido salieron y aplaudieron al valiente ratón. Desde ese día, el león y el ratón se convirtieron en los mejores amigos, y el bosque vivió en paz durante mucho tiempo.

Desings Franca
Dibujo para colorear de la Fabula El León y el Ratón

Dibujo para colorear

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Moraleja:

Nunca subestimes a alguien solo por ser pequeño. En esta historia, un gran león perdona a un diminuto ratón que un día le pide ayuda. Más adelante, es el ratón quien logra salvar al león de una trampa con su astucia y esfuerzo. Esta fábula nos enseña que todos podemos ayudarnos mutuamente, sin importar nuestro tamaño, fuerza o apariencia. También nos muestra que hacer el bien, como hizo el león al dejar libre al ratón, siempre tiene recompensas. Ser amable y respetuoso con los demás es una gran fuerza que todos llevamos dentro.

Datos adicionales

Autor: Fábulas de Esopo
Edades: Recomendado a partir de 3 años
Valores principales: Valentía, humildad y no juzgar a los demás por su apariencia